Webhipotecas: Hipotecas baratas
30
abr

A falta de confirmación por parte del Banco de España, pero tras su último día de cotización del mes, el Euríbor cerró el cuarto mes del año en el 2,086%, en tasa media mensual, con una tasa diaria de 2,132%, que hace pensar en el mantenimiento de la senda alcista en mayo.

Este valor del Euríbor al cierre de abril, supone un incremento de 0,8 puntos porcentuales con respecto al cierre de abril de 2010, cuando el indicador de referencia hipotecaria quedó en 1,225%, en tasa media mensual, lo que supondrá un incremento de cuota de 70-80 euros.

El principal problema de este incremento de cuota es que coincide en el tiempo con los datos demoledores de la última Encuesta de Población Activa (EPA), que sitúa el nivel del desempleo en España en cerca de 5 millones de personas, con todo lo que eso supone a la hora de tener que pagar una mayor cuota hipotecaria mensualmente.

Sin embargo, hay que reconocer que el Euríbor ha relajado ligeramente su crecimiento intermensual, así si entre febrero y marzo asistíamos a un incremento de 0,2 puntos porcentuales en la tasa media mensual del Euríbor, ahora, entre marzo y abril esta diferencia se ha reducido a 0,15 puntos porcentuales, y es que todo apunta a que el indicador ya ha absorbido el factor expectativas del incremento del tipo de interés en la zona Euro, y ahora se mueve sólo por certezas.

Unas certezas que pueden llevar al Banco Central Europeo (BCE) a incrementar el tipo de interés para la zona euro en un cuarto de punto, pasando el 1,25% actual al 1,50%, en su primera reunión de mayo, para seguir conteniendo el peligro de inflación, todavía latente, como consecuencia de las crisis árabes.

Ello provocará un nuevo incremento del Euríbor, que puede volver a sufrir un crecimiento similar al que tuvo en el mes de marzo, a no ser, claro está, que la estabilidad general de la zona euro se recupere y las tensiones de deuda soberana desaparezcan de una vez por todas en las agendas de los especuladores y en los temores de los gobernantes.

No queda otra, por tanto, más que aguantar el chaparrón y seguir sufriendo las consecuencias del crecimiento del Euríbor.

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