Webhipotecas: Hipotecas baratas
16
jun

Por fin parece haberse encontrado un punto intermedio entre el impago de la hipoteca y el embargo de la misma, de forma que todas las partes involucradas pueden obtener una ganancia y evitar el drama del desahucio y el desastre de la crisis económica-familiar absoluta. Se trata de que el titular hipotecario mantenga su vivienda en régimen de alquiler.

¿Cómo funcionaría?

Una vez certificado el impago, la entidad financiera procedería a realizar la ejecución hipotecaria, quedándose, por tanto, la propiedad de la vivienda. En ese momento, firmaría un contrato de alquiler con el titular de la hipoteca para que éste pudiera seguir viviendo en la misma abonando, eso sí, una renta mensual.

Este alquiler incluiría una cláusula en virtud de la cuál el inquilino tendría que recomprar la vivienda una vez que estuviera en condiciones sociales, familiares y económicas para poder permitírselo, teniendo que recurrir, en todo caso, a una hipoteca de la propia entidad financiera.

Se trata, por tanto, de una medida en la que todas las partes acaban ganando. Por un lado, las familias embargadas consiguen seguir viviendo en su propio domicilio, con lo que mantienen todos sus vínculos sociales con el entorno en el que han venido desarrollando su vida en los últimos años.

Por otro lado, la entidad financiera consigue ingresos adicionales por un pasivo que, en otro caso, lastraría su balance a final de año sin reportarle ningún beneficio neto real, a la vez que mantiene la posibilidad de que su hipoteca se mantenga viva ya que el inquilino tendrá la obligación de recomprar la vivienda una vez que pueda hacerlo.

Sin duda, todavía hay ciertos aspectos que deben de ser pulidos para poder ser incorporada esta figura al ordenamiento jurídico de una manera definitiva, pero se trata de un buen punto de partida para iniciar una reflexión profunda y rigurosa sobre alternativas a la situación actual, totalmente enquistada y que condena a las familias a dramas insostenibles.

Ahora habrá que ver el recorrido real de esta práctica, y si se sigue extendiendo, como parece, por el resto de España y de familias embargadas.

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