Webhipotecas: Hipotecas baratas
16
mar

Las hipotecas y divorcios son algo siempre duro y complicado, pero hemos de pensar en que somos nosotros los que nos divorciamos y no lo hacemos del banco. Si la hipoteca se suscribió conjuntamente hay múltiples posibilidades que pueden adoptarse, pero si bien es cierto que en este caso los dos tienen derechos sobre el bien, en la mayoría de casos uno quiere quedarse la casa y el otro venderla.

Mientras no se dicte la sentencia de separación, ambos cónyuges deberán seguir pagando los recibos a partes iguales. Si es posible, la mejor opción es que uno de los cónyuges venda al otro su parte. Para realizar esto con todas las garantías es preciso hacer una tasación de la vivienda, deducir el monto pendiente de la hipoteca y entonces pagar el total a su expareja.

Si el matrimonio está sujeto a régimen de gananciales, será preciso obtener la modificación de régimen económico que puede realizarse documentándolo ante notario, si hay mutuo acuerdo. Si existiese litigio se efectuaría a través de sentencia judicial firme, en convenio regulador.

De no haber acuerdo ha de entenderse que el pago corresponde a los titulares del préstamo, normalmente ambos cónyuges.

Efectos del divorcio en la entidad bancaria prestataria: independientemente de la forma de separación de los conyugues o los acuerdos para asumir los pagos de la hipoteca, la entidad bancaria no se vera afectada por los mismos. Mientras la entidad de crédito prestataria no medie el consentimiento, el otro conviviente seguirá vinculado al contrato de préstamo firmado por ambos hasta que finalice la amortización del capital.

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