Webhipotecas: Hipotecas baratas
01
feb

La Ministra de Economía, Elena Salgado, ha sido preguntada en el día de hoy sobre la posibilidad de llevar a cabo una reforma de la Ley Hipotecaria habida cuenta de la sucesión de sentencias condenatorias contra las entidades financieras por abuso contractual, a lo cuál ha respondido con una negativa.

Según Elena Salgado una reforma de la Ley Hipotecaria en este momento sería contraproducente ya que lastraría al sector financiero, un sector en grave recesión y que no soportaría un golpe de este nivel ahora que está comenzando a recuperarse tímidamente.

En ese sentido nadie le puede llevar la contraria, porque es evidente que cualquier reforma de la Ley Hipotecaria iría en contra de la situación de poder de las entidades financieras, y, por tanto, les causaría un perjuicio que podría perjudicar su recuperación.

Ahora bien, estamos todos de acuerdo en que fueron precisamente las entidades financieras las que iniciaron la burbuja inmobiliaria, y por tanto, grandes responsables de su estallido. Por ello, una reforma de la Ley Hipotecaria que les hiciera pagar una parte de lo que causaron estaría cargada de autoridad moral.

El problema es que Salgado calla más de lo que dice, y en realidad lo que evita que se produzca una reforma de la Ley Hipotecaria son los favores que los políticos, de todo signo, le deben al sector financiero que durante décadas y décadas ha financiado obras públicas de dudosa rentabilidad y facilitado el buen funcionamiento de los partidos políticos, deficitarios en muchas ocasiones.

Por tanto, el problema no es tanto de una lógica económica, desde la cuál se podría discutir la conveniencia de una reforma de la Ley Hipotecaria, esgrimiendo razones a favor y en contra, sino desde una lógica política y de favores debidos y pagados.

En esa situación nos encontraremos con entidades financieras que seguirán ejerciendo su poder sobre sus clientes, mientras que los jueces seguirán emitiendo sentencias condenatorias, porque existen ciertas cláusulas en el articulado contractual de las hipotecas que son claramente inmorales, aunque, con la Ley Hipotecaria que tenemos, legales.

Habrá que esperar, sin confiar, que en el futuro, cuando la crisis económica pase a mejor vida, algún Gobierno se atreva a meter mano, de verdad, al sector financiero.

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