Webhipotecas: Hipotecas baratas
07
abr

Las cajas catalanas suscribieron un acuerdo con la Generalitat de Cataluña, en virtud del cuál recibieron apoyo del Ejecutivo catalán a condición de que pusieran en circulación un total de 12.000 millones de euros en forma de préstamos hipotecarios para viviendas sociales.

Sin embargo, las cajas catalanas se quedaron con la ayuda que recibieron del ejecutivo catalán para saldar sus deudas y reconvertir sus balances, y se olvidaron de conceder préstamos a los ciudadanos, para lo que, en un principio, habían recibido la ayuda.

Según estimaciones los préstamos concedidos se limitaron al 0,1% del volumen total previsto, un cifra ligeramente superior a 13 millones de euros, lo cuál ayudó a la congelación del préstamo, que todavía hoy estamos viviendo, y que causó el colapso de la economía en su conjunto.

Un colapso que se ha incrementado de manera importante debido al proceso de fusiones y reestructuración que se está viviendo entre las entidades financieras en general, y entre las cajas catalanas en particular, que han pasado de 10 entidades en 2008 a apenas 3, hoy en día.

Esta situación con las cajas catalanas no es más que un ejemplo de lo que ha venido sucediendo con las entidades financieras en general, que recibieron ayuda de las diferentes administraciones, tanto nacionales como regionales, pero en lugar de utilizar esa ayuda para poner en circulación liquidez en forma de préstamos, se dedicaron a ajustar sus balances.

Ahí es donde han fallado los diferentes gobiernos, en no saber exigir a las entidades financieras el cumplir con los compromisos pactados al recibir las ayudas de las diferentes administraciones, y donde las propias entidades financieras se han comportado de manera poco ética utilizando el dinero para algo diferente de para lo que lo recibieron.

Y es que el crédito en general, y el crédito hipotecario en particular, son fundamentales para el desarrollo adecuado de la economía y para que se pueda producir la recuperación económica que se sigue atisbando, pero que todavía se encuentra demasiado lejano como para plantearse el haberlo alcanzado de manera definitiva.

Una vez más se demuestra que las entidades financieras de este país no están cumpliendo con su responsabilidad social.

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