Webhipotecas: Hipotecas baratas
13
sep

Es evidente que Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a las próximas elecciones generales del 20 de noviembre, ha apostado claramente por hacer un giro a la izquierda en la política de su partido e intentar arañar votos en este segmento de población que últimamente se ha ido decantando por las ideas del Partido Popular.

La última propuesta que ha dejado entrever y que formará parte del programa electoral del partido de cara a las elecciones, es la inclusión de la dación en pago como método de resolución de los procesos de embargos hipotecarios, de manera que el titular hipotecario que no puede pagar su hipoteca pueda cancelarla de manera automática con la entrega de la vivienda que sirvió como garantía a la hora de formalizar la misma.

Sin embargo, y como es normal para cualquier programa electoral, la promesa en sí mismo no irá incluida por escrito, sino que se fijará una redacción mucho más ambigua de manera que cualquier decisión que se pueda tomar en el futuro quepa dentro del marco léxico fijado por el propio programa.

Así, Rubalcaba apostará por redactar algo así como que el Partido Socialista estudiará la posible modificación de la legislación hipotecaria vigente con la intención de incluir la dación en pago como método de resolución hipotecaria en casos de incapacidad de pago de las cuotas hipotecarias pertinentes.

De esta manera se hace sensible a las peticiones de todos los movimientos reivindicativos que se han venido celebrando en los últimos meses, ya que la dación en pago era una de las cuestiones fundamentales solicitadas por todos, como una forma de equilibrar las fuerzas entre el poder de negociación de las entidades financieras y de los propios ciudadanos.

Ahora habrá que ver si, primero, Rubalcaba consigue llegar al poder, algo harto complicado a juzgar por las encuestas que cada día le dan como claro perdedor de las elecciones, y si lo consiguiera, hasta que punto estaría dispuesto a modificar la legislación hipotecaria contra la opinión y los intereses de las entidades financieras que siguen siendo, muy a pesar de todos, las que acaban por gobernar este país.

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