Webhipotecas: Hipotecas baratas
15
sep

Escoger el tipo de interés para nuestra hipoteca seguramente sea el paso más importante y que muchas veces va a tener que ver con nuestras posibilidades económicas, ya que preveer posibles bajadas o futuras subidas es imposible. Aunque cada entidad financiera dispone de varios productos hipotecarios y cada uno con sus propios nombres comerciales, por lo general se pueden distinguir cuatro tipos de hipotecas según su modalidad de tipo de interés:

Tipo de interés variable

Nuestra hipoteca estaría sujeta a la variabilidad del mercado y cada año al hacer la revisión podríamos tener tanto subidas como bajadas en las cuotas. Contamos con la ventaja de tener una comisión por amortización anticipada más baja que en los préstamos de interés fijo y también de periodos de amortización mucho más largos (hasta 50 años).

Tipo de interés fijo

Tendremos la ventaja de saber cuanto dinero vamos a pagar mensualmente y nos permitirá planificar nuestro futuro sin arriesgarnos a posibles subidas en nuestras cuotas. En este caso las subidas del tipo de interés no nos afectarían pero tampoco lo harían las bajadas, otro punto importante es que el periodo de amortización suele ser más corto (de 12 a 15 años).

Tipo de interés mixto

Dispondremos de un periodo inicial durante el cual pagaremos un tipo de interés fijo, normalmente de 3 a 5 años. Pasado este periodo el tipo de interés pasará a ser variable y podrá estar referenciado a Euribor, IRPH o lo que decidamos.

Este caso presentaría ventajas para aquellas personas que no quieren arriesgarse a subida en sus primeros años, que normalmente son los que más gastos conllevan.

Cuota fija

Es la solución para quien quiere combinar un tipo de interés variable con las ventajas de pagar una misma cuota durante toda la vida del préstamo. Esto se consigue gracias a que las subidas y bajadas del tipo de interés no repercuten en las cuotas de la hipoteca sino que afectan al plazo de amortización, alargándolo cuando los tipos suben y acortándolo cuando bajan.

Por lo tanto conseguimos pagar unas cuotas constantes, pero al principio no sabemos realmente cuando dejaremos de pagar el préstamo.

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